Hace unos cuantos años escribí algunos artículos que fueron publicados en diferentes sitios web en los que participé. Desgraciadamente no están más en línea porque fue en los albores de la internet, cuando el único lenguaje que se utilizaba era el HTML y el único programa de edición era FrontPage. Cuido estas notas como tesoros de la experiencia y como gratos recuerdos de un tiempo pasado en donde enriquecí copiosamente mis conocimientos sobre informática y medios de comunicación.

A partir de la internet todo ha ido creciendo y avanzando a pasos agigantados y parece mentira que aún tengan vigencia mis escritos aunque padezcan en parte de obsolescencia y quizás un poco de olor a rancio.

Hay uno dando vueltas en la sección “Divagando” de mi blog personal referente a los foros. Hoy les dejo aquí trozos de otro que, dada su temática, y el momento que de un tiempo a esta parte vive nuestro país, es crucial tener en cuenta, sobre todo por los jóvenes. Habla de los bulos y los chismes, ese fue en su momento y es ahora su título.

Al final les dejo una reflexión final porque en los tiempos electorales que nos toca vivir tiene una vigencia y un peso específico importante. Quizás para la mayoría es algo ya sabido, pero no importa porque la idea es resaltarlo, refrescarlo y ponerlo sobre el tapete.

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Los bulos son noticias falsas propaladas con fines específicos o no. Se utiliza mucho dentro del ámbito de la informática pero es más común bajo el término inglés “hoax”. Un típico ejemplo es cuando se difunde por cadena o listas de correos electrónicos la noticia de que un supuesto “nuevo virus” va a dejar inutilizable “para siempre” tu computadora y así generar pánico en los usuarios.

Cuando algún medio digital, oral o escrito lanza un bulo, el propósito es que sea divulgado lo más que se pueda porque dentro de su concepción se persiguen diferentes fines que solo se consiguen con la difusión masiva.

Las intenciones que determinan su creación pueden ser varias, desde lograr ganar algún dinero, pasando por generar estados de ánimo en los destinatarios o simplemente divertirse ante las reacciones que produce.

Los chismes también son noticias, pero a diferencia del bulo es que éstas pueden ser verdaderas. Sin embargo, la finalidad es otra: indisponer a unos contra otros, murmurar sobre alguna persona o sobre algo en concreto.

Otro aspecto importante de los chismes es que a veces buscan inferir, instigar y sugerir aspectos sobre algo o alguien dejando librado a la conciencia y al razonamiento del destinatario la determinación de la veracidad o no de la noticia emitida.

Cuando los bulos y los chismes logran con precisión el objetivo predefinido, se arraiga de tal forma en los destinatarios que pasan a formar parte de su subconsciente y es muy difícil -a veces imposible- librarse de ellos. Quedan como alertas o semáforos en la memoria que se activan cuando observa, lee o escucha noticias parecidas.

Desde siempre los bulos y los chismes fueron y son los métodos de marketting más utilizados para generar cambios de hábitos y comportamiento en los usuarios en general. Sobre todo en aquellos “adictos” al consumo de información televisiva, radial, escrita o digital.

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La manera de lograr los objetivos con ellos son varios pero hay dos que se destacan: la titulación y la repetición. Con el primero, se consigue el impacto auditivo y/o visual. Con el segundo se consigue la fijación en la memoria.

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Todo lo que aquí transcribí de esas viejas notas, y tal como dije a principio, tiene vigencia. Recuerdo que cuando las redacté (por entonces tenía 24 años), empecé a darme cuenta de la manipulación informativa que hacen las radios, los diarios y la televisión. Comencé a poner un ojo y un oído más agudo y a vislumbrar otras verdades y realidades ocultas. Tal vez, y ojalá, esto les suceda a los jóvenes antes de los 24 años, en esos años la tecnología era otra y tardía.

Sin embargo, hoy veo que hay demasiada cantidad de personas mayores que no tienen en cuenta esto o no lo saben, básicamente, se comen cualquier sapo que les venden los medios de comunicación. Con sapo me refiero a noticias de todo tipo, no solo políticas. Las publicidades son muchas veces mentirosas a rabiar.

Tampoco aplico solo al grupo Clarín sino a todos los medios en general. Porque la única diferencia que hay entre “Clarín” y los demás es la representatividad y la llegada que tiene en el espectro total de la noticia, que es más grande que cualquier otro grupo y por ende su impacto (llega con más de 200 medios a más del 80% de la población), pero la regla del bulo y del chisme la aplican todos por igual, no hay excepciones.

Por todo, quiero sugerirles que no se agarren de lo primero que vean, escuchen o lean porque puede ser un bulo o un chisme. Investiguen un poco más que por suerte tenemos la mejor biblioteca mundial gratis (al menos por ahora): internet. Allí queda siempre registro de las noticias locales y del mundo, la memoria virtual es para siempre.

Les aseguro que llegaran a conclusiones que seguramente los sorprenderá, sobre todo en lo referente a la historia próxima pasada de nuestro país. Más de uno reiniciará su chip aturdido de tanta verborragia mediática (de un lado y del otro) y comenzará a replantearse muchas creencias que tiene arraigadas en su subconsciente.

La información es poder y como decía Simone de Beauvoir:

No nos engañemos, el poder no tolera más que las informaciones que le son útiles. Niega el derecho de información a los periódicos que revelan las miserias y las rebeliones.

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