¡¡¡Al fin vino el negro Tararira!!! Extrañábamos esa magia de verlo hacer un armado (1) con una sola mano. Después de varios días ausente -por el tema de la mudanza- apareció y dijo que cada vez que quiere venir a la costa se acuerda que está viviendo ahora en la loma del orto y le da fiaca. Le digo: “¿dónde vas a estar mejor que con nosotros negro?” y le reluce la jeta como un fluorescente.

Junto con el negro cayó Garúa(2); antes solía andar más seguido con nosotros pero está estudiando abogacía y desaparece por días. Le digo “igual seguirás siendo negro, eso si, ahora serás picapleitos y la vas a juntar con una pala”; y al boludo no le gusta mucho. El gordo Manteca lo bardea preguntándole si lo defendería en caso de que quiera contrabandear al Uruguay y lo agarren.

Ahí, al toque, entre los cuatro armamos una expedición a la isla a pescar y a pasar la noche, era sábado y todos al pedo como guardabarro de lancha. El Gordo había conseguido tripa de pollo y tenía un tarro de pintura lleno de lombrices, nos faltaba algo para picotear y armar el equipo de mate. “Yo pongo” dijo Garúa y al rato volvió del almacén con bizcochitos, un paquete con fiambre, un pan casero y una bolsa de papel madera desde donde se asomaba una cogotuda. Todo listo.

Hicimos el acampe al otro lado, donde termina el banco de arena y comienza tierra, y lo primero-como siempre- fue entrar al monte a juntar leña, hacer fuego y preparar el mate. Manteca y el Tararira se pusieron a desenredar la galleta del espinel y después fueron y lo tendieron. Mientras tanto, conversábamos con Garúa:

– Y Garúa… ¿cómo te trata la vida? -le pregunto.
– Bien, mucho estudio loco… es un quilombo la abogacía, tenes que estudiar a lo pavote. A mi me gusta el río y la pesca y no puedo porque esto me lleva mucho tiempo.
– ¿Y te entusiasma lo que estudias? – agrego.
– Si… más o menos… pero mi viejo me rompe las pelotas para que termine, que ya solo me queda este año y el otro.
Hace un gesto de recordar algo y dice:
– Ahhh!!! Pará, pará… me olvidé de contarte. Me metí en política, en el Centro de Estudiantes. Ahora milito en “Agrupación Forja”, seguimos a Leopoldo Moreau…
– ¿Pero vos no estabas con Franja Morada? Eso me habían dicho… – lo interpelo.
– Si, pero desde que estos soretes se fueron todos con el PRO, me fui. Son de terror loco… Este que ganó nos va a hacer retroceder 20 años… Después de Gualeguaychú se fueron todos a la banquina…. no más!!!

En eso que estábamos conversando, atraca la canoa el Manteca y Tararira y nos gritan:
– ¡¡¡Claro!!! ¡¡¡Nosotros espineleando a lo tarado y ustedes rascándose los huevos!!!
– No loco, no es así, nosotros juntamos la leña y ya tenemos el mate, vengan manga de forros – les retruco.


Estuvimos hasta la nochecita hablando de la situación de cada uno. El Gordo está mejor, la vieja consiguió trabajo en una rotisería y ahora entra más plata a la casa. El Tararira se fue a vivir como a 20 cuadras del río pero está bien, eso si, comenta que viven amontonados como bosta de cojudo, duermen 5 en una pieza. Garúa siempre estuvo bien, el padre es ave negra(abogado) y siempre tuvieron un estatus de vida medio-alto. Y yo, ayudo a mi viejo en el negocio y por el momento vamos zafando.

Al rato se mezcló la política en la conversa y el que metió la cuchara primero fue -siempre lo hace- el Gordo Manteca:
-Che Garúa, ¿tu viejo sigue metido en el concejo “delirante”?
Le contesta:
-¡Que forro que sos Gordo! En el concejo hay de todo, algunos son buenas personas. No, mi viejo ya terminó el mandato y se fue de la política, no quiere saber más nada. Hay mucha corrupción, cometas por todos lados, gente acomodada al pedo… si van todos a trabajar al mismo horario no entran… es así.
– Pero tu viejo era radical… ¿no estaba con el pelotudo de Luz a Mercurio(3)? -agrega el Gordo.
Tomo la palabra y le salto a la yugular:
– Gordo bolsa de pedos que votaste al forrazo de Pantriste(4).. jajajajajajajaja… ¡¡¡perdieron por goleada!!! ¡¡¡per-die-ron!!! ¿Lo entendés?

Manteca sacude la cabeza, se levanta malhumorado y va a revisar las bolsas donde estaba la compra que había hecho Garúa. Aparece con una botella de ginebra, la destapa y se pone a tomar. El Tararira lo mira y le dice que si se mama, le va a atar 2 troncos a los costados y lo va a llevar flotando hasta el otro lado como si fuese un vivero de pescados. Todos nos reímos a carcajadas, pero el gordo hace caso omiso y sigue chupando del pico.

Garúa retoma la palabra y le contesta:
– Mira Gordo, mi viejo era el que presidía el bloque de radicales y se re calentó después de la panquequeada de Gualeguaychú, cuando el pelado este de Sanz se abrió de piernas y se entregó a Macri. Ahí se le vino el mundo abajo, no quiso saber más nada y se fue. Renunció… él no necesita la política para vivir, con el estudio trabaja bien.
– Bien… bien… siempre cagando gente ¿no? -le dice el Gordo.
Le miro la cara a Garúa y se pone morado de la rabia.
– Pará, pará Gordo -le interrumpo- no seas tan sorete loco… no podes hablar así del padre de un amigo… no seas pelotudo… estás dejando la cagada.
– Dejalo -dice Garúa… me está bardeando porque votó al PRO y está arrepentido… se quiere matar…. jajajajajaja…..

En un costado y mirando el espléndido reflejo de la luna menguante sobre el río, el Tararira mateaba. En una mano tenía el mate y en el otro un armado. Se había preparado un sanguche y no nos daba ni tronco de bola. Lo llamo:
– Tara… vení, unite a la charla y trae el mate… ¿o lo tenés de micrófono?

Se da vuelta y me mira con cara de “y si no hay otro remedio” y se arrima con la pava. Le pregunto qué le parecía a él la cuestión política del país. Se pone en pose de confesión y larga:
–  Les voy a decir la verdad porque ustedes son mis amigos. Estoy enamorado como un caballo y loco de las carretillas. Locos, vi a Cristina hablando ahí afuera de Comodoro Py y lloré cómo nunca. Mis viejos decían que no sentían esto desde las épocas de Perón y Evita. Amo a esa mujer locos…
El Gordo Manteca lo corta:
– ¡¡¡Quién te va a dar bola a vos negro!!! jajajaja Sos tararira: negro, baboso y vivis en el barro… jajajajajaja

El Tararira lo mira enojado de soslayo y le tira un chorro de agua caliente en las patas. El gordo se levanta y sale corriendo para la costa con la botella. Mientras nos reíamos, se acomoda el gañote, carraspea, pega una pitada y pregunta si continúa. Asentimos con la cabeza y dice:
– Les decía… este pelotudo del Manteca me desconcentró. Les decía que amo a esta mina, no sé qué mierda tiene. Es hechicera y te lanza el hechizo y cagaste la fruta. No la largás más, quedás ahí como un bobo mirándola, escuchándola. Encima cuando habla te llega hasta donde antes tenías telarañas, te conmueve hasta los pelos del sobaco. Pero más allá de eso, lo que hizo Cristina locos, no lo hizo nadie. Nadie ayudó tanto a la negrada como esta mina, eso no lo puede discutir nadie. Y viene este felpudo de las corpos y a lo pato criollo va haciendo una cagada al lado de la otra. Nos caga en la cabeza y las focas amarillas aplauden con globos en la mano… no entiendo a la gente que votó a este hijo de puta. Los están aniquilando como cucarachas y lo siguen apoyando, y peor, lo siguen alabando como si fuese el mesías. Mi tía lo votó y por culpa de este maldito cerraron la empresa donde trabajaba. Ahora está ahí la boluda llorando a moco tendido porque con la edad que tiene no consigue laburo ni de barrendera. Así les pasa a muchos…

Parecía que los tres estábamos en un velorio viendo el cajón de un familiar muerto. El Gordo pega el grito desde la costa: “¡¡¡lloren, lloren, manga de choriplaneros, jajajajaja… se les acabó el plancito, vayan a laburar, ñoquis!!!”. Les digo que no le den bola, que se mamó como un chivo.

Garúa sacude la cabeza en signo de negación y dice:
– Y si, por eso te digo… yo pensé que este tipo decía la verdad pero mintió como el Turco. Por eso apoyo a Moreau. El tipo está de acuerdo con lo que está bien pero no es un obsecuente ni un lameculos.  ¿Y vos Puppy? ¿qué decis?
– A mi me pasa como al Tara… la mina me sacude entero. Me enamora completamente pero tengo sentimientos encontrados. Creo que durante la época de los K hubo mucha corrupción. No digo que ella lo sea, pero había algunos personajes nefastos que todavía siguen y cual de todos más corruptos. Fijate los Alperovich en Tucumán, son mafia… El Guido Insfrán en Formosa, tremendo degenerado… y así muchos más. Lo de Lázaro Báez se parece más una opereta de los medios de siempre que con este tipo quieren enganchar a Cristina. De todos modos no confío en él y para mi está hasta las manos… corrupción hubo seguro. Igual, les digo, Macri es otro maldito corrupto y degenerado. Todo lo que tiene lo hizo robándole al estado desde la época de los milicos y siguió con el Turco, con cómplices como Melconian, Sturznegger y otros. Ahora saltó la liebre con las cuentas off-shore y están hasta las bolas. Se hacen los distraídos pero gran parte del núcleo duro del PRO son una banda de delincuentes….

Tuve que interrumpir porque escuchamos un ruido fuerte y extraño que provenía de la costa.  El gordo Manteca tenía el torso doblado y vomitaba como una mosca. Fuimos los tres a verlo y estaba con un pedo de antología. Se había bajado casi toda la botella de ginebra y tenía los ojos desorbitados. El Tararira lo agarró por atrás y lo tiró al agua para que se refresque. La noche era templada y la media luna alumbraba un poco. El gordo gritaba que no lo mojáramos y al mismo tiempo se reía. Garúa me mira y me dice: “este pelotudo no cagó la noche” y le contesto que hacía unos días lo veía mal de ánimo, hoy vino y se desquitó, el Gordo nunca chupa.

El Tararira lo saca del agua, nos mira preocupado y dice que vamos a tener que irnos porque está muy mal, pasado de copas y muy descompuesto, hasta se cagó agrega. Nos propone cargarlo en la canoa, que él lo lleva, lo tira en la tapera y después se vuelve. Ofrecimos acompañarlo y nos pidió que mejor nos quedáramos y cuidáramos las cosas y el espinel.

Eran como las 11 de la noche y mientras el Tararira zarpaba rumbo a la costa, nos volvimos al campamento. Avivamos el fuego agregando más leña de monte, calentamos agua para el mate y le cambiamos la yerba. Me mira Garúa y me pregunta:
– ¿Qué me decías que lo veías mal al Gordo?
– Y si… éste está como todos los de Cambiemos… no pueden soportar haber votado a este sorete que los dejó sin trabajo. Ahora zafó un poco, pero en la casa del Gordo se cagaban de hambre, iban todos los días a buscar comestibles a Cáritas. ¿Viste? Por eso se mama… está como la Bullrich… es una “perinola”… toma todo.

Garúa se descostillaba de la risa y me decía “¡¡¡qué hijo de puta!!! ¡¡¡qué hijo de puta!!!”…

Tararia volvió al rato y los tres nos pusimos a pescar con los aparejos desde la costa y de vez en cuando íbamos a recorrer el espinel. No sacamos nada, ¡¡¡pero qué bien la pasamos!!!

(1) Armado: cigarrillo hecho a mano con hebras de tabaco y hojillas.
(2) Garúa: apodo dado porque siempre está con los ojos entrecerrados, como si lloviera fino.
(3) “Luz a Mercurio”: apodo del intendente impuesto porque “se le pegan todas las catangas” (catangas: haraganes)
(4) “PanTriste”: apodo del candidato a intendente por Cambiemos impuesto por su parecido con el personaje de la película homónima.
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