Me dice el gordo Manteca que le vino la factura de la luz y se quiere cortar los huevos con la lata herrumbrada de las lombrices. Le digo que se joda por haber votado al Macri y me sale con la historieta que es culpa de la Cristina y que era necesario. Encima el zapallo me cuenta que va a dejar de usar la heladera total desde hace unos meses ya nunca hay nada adentro.

La verdad que lo veo decaído como si estuviese a punto de agarrarse alguna peste y me enternece, después de todo es mi amigo de toda la vida. Lo quiero animar un poco y lo invito a pescar así nos distraemos. Al negro Tararira no lo podemos unir a la incursión porque se fue con los viejos a vivir a la casa de la abuela, no podían pagar el alquiler porque se les fue a las nubes y ahora queda lejos, se complica.

Está nublado, hay como una bruma sobre el río que manso y espejado hace deslizar “La Alondra” casi sin hacer fuerza sobre los remos. Anclamos cerca de la isla y, después de armar el mate, tiramos algunas lineadas en silencio, absorbiendo la paz matinal del agua. No hay nada mejor que esto, me sueño adentro.

Al rato de disfrutar de la quietud y el sosiego que entrega el panorama, el gordo me dice: – “Che Puppy, lo que yo no entiendo es cómo es que pasamos en tres meses a estar en la cochina miseria. Menos mal que la tapera es nuestra sino estaríamos viviendo en un caño“.

Lo miro con el pucho en la comisura mientras encarno, escudriño su languidez y le lanzo:
– “Es una cadena gordo, todo esto es una cadena. Una cosa lleva a la otra y así vamos a ir hasta que la cosa explote o cambien las medidas. Siempre pasó lo mismo en este país“.
– “No entiendo Puppy” -me responde.

Mientras manoteo el termo y cebo un mate, le digo que le voy a explicar y arranco:
– “Acordate del año pasado, cuando vendíamos pescado nos repartíamos la plata entre los tres. La gente nos compraba los bagres y a nosotros nos ayudaba un montón. Bueno, ahora esa gente va a tener que pagar más de luz y de impuestos porque este hijo de puta aumentó todo a lo tarado. Entonces a esa gente ya no les alcanza para comprar los pescados, por eso vendemos menos. Y justo por eso es que el Tararira no pudo contribuir en su casa y se tuvieron que mudar. También fijate que el viejo Sapolán, el de la almacén, vende bastante menos porque ya nosotros no tenemos un peso para comprarle y lo mismo pasa con los vecinos, todos le compran menos. Por todo eso fue que el viejo sorete rajó al petiso Tuna que ahora anda como bola sin manija y se puso a vender tortas fritas. Bueno… esto se va a ir repitiendo y seguro cada vez peor. Por eso digo que es una cadena, cuando todos empezamos a tener menos plata, todo se va agravando: el almacenero, el que trabaja con él y también el que le provee los comestibles, porque ahora Sapolán le va a comprar menos. ¿Entendés?
– “Si, entiendo, no soy bobo. Pero ‘cuchame… ponele que nosotros que hacemos guita con la pesca nos pase eso, pero por ejemplo la Comadreja Natal trabaja y cobra un sueldo y  dijo que le aumentaron por eso de la patirarias“.

Lanzo una carcajada y le digo:
– “Si serás bruto, se dice paritarias, no patirarias… Y si es verdad que le aumentaron el sueldo pero mientras se lo subieron un 20% todo aumento muchísimo más que eso, cada vez le alcanzar la plata para menos y será peor. Es casi lo mismo“.

El gordo recoge la línea y trae enganchado un bagresito que da pena, una cagada de chiquito, de esos venenosos. Lo saca y lo tira al río diciendo “es una masacre“, encarna y vuelve a tirar. Se prende al mate, manotea una galleta y con la boca llena me dice:
– “Pero la culpa de todo esto la tiene la Cristina, se mandó muchas cagadas la pelotuda y ahora nosotros pagamos la fiesta“.

Lo miro mordiéndome los labios y sacudiendo la cabeza y le digo:
– “Mirá gordo te voy a explicar porque con vos no me puedo calentar, no te puedo fondear con el ancla, y porque lo que te voy a decir sigue con el tema de la cadena. A ver si entendés… por ejemplo… es verdad que de luz pagábamos poco, era re barata y te pregunto ¿sabes por qué? Porque esa plata que tu viejo se ahorraba de luz la gastaba en comestibles… ¿entendés? ¿Viste que tu viejo por ahí se mandaba unos asados buenísimos? ¿por qué? Por eso… porque no gastaba tanta plata en  esas boludeces como la luz y como ahorraban en eso ustedes podían vivir mejor. Vos mismo dijiste que tenían la heladera vacía… date cuenta… tu viejo paga la luz, la garrafa y otros gastos y queda seco, ni osobuco van a poder comprar, ¿entendés?… entonces el carnicero vende menos y así, como te dije antes, es una cadena“.

Me doy cuenta que el Manteca se queda tratando de interpretar todo lo que le dije y no sé si es que no le da el naipe o se está haciendo el marmota porque me mira con descreimiento y me larga la fruta:
– “Estos K son una manga de chorros y delincuentes. Se robaron todo por eso pasa. En la tele pasan al Lázaro ese y a ese que se llama como el gato del Turco (por Jaime), se afanaron todo los hijos de puta… vos me estás cuentiando porque sos de La Cámpora y te haces el boludo…

Ya con pocas ganas de seguir respondiéndole le digo:
– “Gordo, sos un nabo. Primero no te hagas el pajerli que vos sabes bien que no soy de La Cámpora, tengo amigos pero nada que ver. ¿No te das cuenta que están tapando toda la mierda que están haciendo con esas denuncias y demás? Mirá gordo… si robaron que vayan presos como cualquier hijo de vecino, pero eso no va a solucionar el quilombo que están haciendo. Si siguen a este paso el país va a explotar. Fijate que ya anda gente mangueando comida por todos lados. Eso no tiene que ver con los corruptos, eso tiene que ver porque se fueron los precios de todo a la mierda culpa del Macri. Ahora si vos no querés verlo es porque sos un salame. ¿Vos te acordás el debate entre Scioli y Macri? ¿Te acordás que te cagabas de risa porque decías que el Macri le estaba dando una paliza? Bueno… Macri mintió gordo, te re mintió y vos seguis aplaudiendo como una foca y seguís en la nube de pedos. Date cuenta boludo, nos cagaron a todos, despertate“.

Y el Manteca hace fuerza para negarlo y empieza a tirar munición gruesa:
– “¡No loco, no! ¡Todo esto pasa porque los kakas se afanaron todo. El que está más ciego que un murciélago sos vos, boludo! Fijate loco, el Budú, el Envido y el coso ese… ¡todos chorrros! ¡Sos un tarado hermano, date cuenta!”

Justo cuando mi enojo estaba subiendo a niveles insostenibles, un tirón fuertísimo sacude mi mano y el nylon del aparejo se tensa fuerte. Le pego el moquetazo y engancho, algo grande había picado. Traigo la línea y era una boga bastante considerable, casi como para la parrilla. La desengancho y mirándolo al Manteca le digo:
– “Acá tenes gordo, con esto zafas el almuerzo de hoy. Hoy me invitaron a comer guiso en lo del Careta y no le puedo fallar, es tuya“.

Me mira con cara de agradecimiento y me dice:
– “Viste Puppy, nosotros los argentinos somos así. Siempre solidarios. Nos peleamos por pelotudeces y dejamos que nos caguen los de afuera“.
– “Tenes razón gordo, por eso andá y avisale a tu Macri que deje de regalarnos a los buitres y de chuparle las medias al Obama y al Cameron, que siempre nos saquean los de afuera y nos damos cuenta tarde. Somos solidarios pero nos falta memoria, la puta madre“.

Ya se había despejado la bruma del río y con el botín robado a las aguas decidimos volvernos a la costa remando tranquilos y mateando.
– “¿A la tarde nos vemos Puppy?” – pregunta el Manteca.
-“Si gordo… vamos a tender el espinel, a ver si así nos va mejor y podemos ir zafando de estas desgracias“.

Me vengo pensando los discursos del Macri y reflexionando si yo no estaría equivocado, el tipo no parece tan hijo de puta. En eso me viene a la memoria la famosa frase del genio de Aldous Huxley: “cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje“, y me digo que no estoy equivocado, realmente nos están cagando mal.

Anuncios