Desde que ganó el hoy nombrado Mauricio -seguirá siendo Macri-,  estamos asistiendo a un bochornoso apagón informativo y no solo por el silenciamiento sistemático de periodistas llamados “K” o defensores de “el relato” sino por la sarta de pelotudeces vacías de contenido que tenemos que bancarnos por la TV y otros medios cibernéticos.

Si no fuera por algunos que sacan a la luz lo que realmente está pasando en este bendito país, estaríamos reviviendo los años del Patilludo de Añillaco, pero creo que ya no nos comemos más los mocos ni nos dejamos encandilar con fantasías y, por lo menos unos cuantos, tratamos de ver más allá de la hojarasca payasesca de los medios. Es como dice el refrán: “el que se quema con zapallo sopla hasta la sandía”.

También es pasmoso ver cómo se invirtió la moneda de la supuesta suerte electoral y ahora asistimos a un nuevo “relato” que fusila, bombardea, denigra y destroza lo que hicieron años anteriores Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Parece que no aprendemos más a construir sobre lo hecho y seguimos siendo los creadores, los que deben empezar derribando todo y reconstruyendo como si el país fuese una tapera derribable con un soplido endemoniado. El problema es que los de adentro son los que pagan los costos, los de la tapera somos los mismos de siempre, acto y foto, figurita repetida del mismo álbum argento.

Y aunque sea por un tiempo (ya el mismo tiempo lo demostrará), hay un aditamento que vuelve a ser el empellón de esta nueva realidad política: los medios hegemónicos. Basta buscar un poco en la web para ver cómo se repite la historia y solo cambia el actor como dice la canción de Feliciano; antes el Turco, hoy el Amarillo.

Sin embargo el condimento agregado es el odio que sale como un vaho podrido de la famosa “grieta” y esto es un punto que marca una substancial diferencia respecto a años anteriores. Porque ya no son solo globos de alegría por nuevas noticias que supuestamente nos unirán, sino que son “globos con manija” que dan aire a la fragua del rencor para que éste vaya subiendo hasta arrasar todo lo que tenga “olor” a kirchnerismo. Y hay que preguntarse ¿realmente tan mal se hicieron las cosas o todavía estas en ese limbo ajeno a la política?

Por supuesto que esos globos con manija provienen del mismo sitio, la misma usina generadora que ya todos conocemos, los mismos que manejaron el país en otros tiempos, a veces con botas negras puestas y otras manipulando títeres grotescos, los mismos que ahora volvieron al poder pero de la mano de elecciones libres, y esto último es lo grave.

Es así que asistimos al triste espectáculo de ver cómo se defiende a rajatabla al energúmeno que te está haciendo padecer, cumpliendo así la frase de Eric Hoffer: “La gente que muerde la mano del que los alimenta, normalmente lame la bota del que los patea”.

En los 100 días de “GLOBOS CON MANIJA” que llevamos hay noticias reales y dolorosas que hacen que el globero las convierta en un revanchismo rabioso y sin sentido, escupiendo para arriba, esperando el gargajo… ¿o se piensan que van a salir ilesos?

 

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