Ya es 29 de diciembre, día de ñoquis diría la abuela, y estamos a dos brazadas de alcanzar la costa del nuevo año que se avecina con la creciente, las arañas, las hormigas y las víboras.

Digo esto y acá saltaron los boludos que tengo al lado diciendo que ñoquis son los de La Cámpora que estaban colocados como botín barato en el organismo ese de los medios y que los rajó el tipo este de la garza grande, el que puteaba a la Cristina por la red esa del pajarito.

 Les contesto que en la Capi hay ñoquis pero también muchos ravioles de merca y panqueques al huevo que saltan en el aire como perro a la galleta cuando vuelan los rocas por el aire, como el pelado blanco este que le dicen Miembra, algo así.
Igual el año se va y no hay nada que lo detenga porque siempre hay más tiempo que vida, decía el Zorrino, gran vecino y filósofo contemporáneo, como el gordito este del canal Encuentro. Y vienen todos los saludos pelotudos de “Felices Fiestas” y toda esa güevada, incluso nunca falta el marmota que te manda una tarjeta en varios idiomas como si los negros choriplaneros supieramos hablar en ruso.

Y viste que algunos se ponen a llorar a fin de año, lo hacen por los seres queridos que se fueron al más allá, porque le ejecutaron la hipoteca de la casa y quedaron en pampa y la vía, porque se les fundió el corsita, porque se quedaron sin trabajo y con 45 cuotas por pagar en la tarjeta de crédito, porque con la creciente perdieron hasta los calzoncillos y por muchas cosas más. También he visto gente que llora y putea porque votaron al tío Mauri y se quieren envenenar con un yogur vencido.

Claro que otros están felices porque cobraron $ 400 que dió el tío, porque el carnicero les dio a pagar en cuotas el asado de fin de año, porque abrieron un pan dulce berreta y le encontraron frutas, porque cagó fuego el puto del vecino que le tiraba la basura en el patio, porque encontraron un perro y le pusieron Terry, porque pudieron comprar 10 dólares, porque le subieron la categoría en el trabajo y ahora cobran 200 pesos más y por otras cosas más que sería largo de contar.

 A mi lo que me despiertan los fines de año son ganas de que se terminen de una vez estos festejos del orto y que pase el que sigue porque me llena los huevos estar después una semana comiendo las sobras, esos turrones que son cascotes, budines secos, carne quemada recalentada, ensalada de fruta con gusto a agua de inodoro y el rejunte de vinos y bebidas diversas.
Y siempre pienso que lo que viene será mejor, tengo ese optimismo empecinado en creer que está por venir la mejor parte, aunque siempre esté parado en el umbral esperando el regreso de esa buena vida.
Y acá los boludos se cagan de risa, me dicen que me pongo sentimental, que la corte, que  le pida a los Reyes que me traigan a la Dientuda esa así la atiendo porque está desesperada, y siguen con las pelotudez política que tengo los huevos al plato.
Che Puppy, me dicen, decile a tu tío Mauri que te de trabajo en los talleres de la jermu, y se cagan de risa. Y que bien que la pasamos, meta chori, tetra y puchos total no vamos a morir igual esté o no esté la Cristina o el tío Mauri, nosotros somos los de abajo y por eso nos vamos a pescar siempre juntos, porque lo que importa es la familia y la salud, ¿no?
Lo demás es cuento chino… Pasenla como puedan, con los que quieran y jueguen por un día a ser seres humanos.
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