El momento argentino se parece mucho al día en que De la Rúa fue a lo de Tinelli y no sabía por dónde salir, alto papelón. Todos tienen una papa caliente en la mano y no saben si pisarla para hacer puré, enfriarla con rolitos o tirársela al primero que pasa.

Nadie se imaginó este escenario electoral y el grado de confusión es tal que muchos perdieron la brújula y tiran caca a diestra y siniestra sin ver dónde cae, sin pensar que por ahí les cae en el medio de la cabeza.

Dicen las “malas lenguas” que ya hay “roces” en la formación del gabinete de gobierno de la Provincia de Buenos Aires porque todos los que formaron la nueva alianza llamada “Cambiemos”, quieren tener protagonismo, hasta lo radicales (¡que lo parió!). También dicen que Sanz está rascándose la pelada y comiéndose las uñas mientras aprieta el culo para no cagarse encima.

Y acá no hay un Chacho Alvarez que se piante y salga como rata por tirante. Pero siempre aparecerá alguno para despistar y dejar el pedo flotando para que todos gocemos de la baranda.

Muchos están exaltados con Macri como si fuese el ganador, pero lo cierto es que perdió la elección y tendrá que remar en este maremagnun de votantes hoy más independientes que nunca. Porque eso de que un candidato dice “es carnaval” y salen todos a apretar el pomo no existe ya más. Hoy el pueblo vota lo que le sale de los huevos, literalmente hablando. Nadie compra a nadie con subsidios o bolsones, pensar eso es tan retrógrado como pensar que debería haber voto calificado.

Tan exaltados están los de la nueva alianza “Cambiemos”, que no soportan su incontinencia verbal y salen a quemarse en vivo, a lo bonzo, diciendo lo que realmente harán, que viene a ser algo así como excretarle la vida a todos los argentinos de a pie y un poco más arriba. Medidas del tipo: dólar a $ 20.-, quita de subsidios, privatizaciones, etc.

Muchos ya sabemos esto porque lo hemos vivido y no lo queremos, pero muchos otros siembran esperanzas en un ídolo de barro y paja forjado con tierra de la ribera del Riachuelo, desconocen la esencia de la historia reciente y pasada de nuestro país.

Así y todo, el que votó a la nueva alianza “Cambiemos” ignora la cuestión idólatra o desinformada y se clava la TV en la jeta día y noche mirando todos los canales, se machaca los oídos escuchando radios o se aísla como un ermitaño a comer vegetales e insectos. Por un lado lo hace con los medios hegemónicos para auto convencerse de que votó bien, para dar rienda suelta a su limbo de felicidad y de odio. Por el otro, lo hace con los medios oficialistas, espiando por el rabillo para ver si no está metiendo la pata o meando afuera del tarro. Y el ausente, el asceta o ermitaño, solo se asoma para ver hacia dónde va el dólar así compra un pasaje y se toma el raje, si puede.

Por todo, debo decirles mis cuates enhebrados, que el único ganador aquí es aquel o aquellos que lograron meternos con mentiras el desconcierto, la desazón, la confusión y el miedo. Esos son los que superaron electoralmente a Scioli, a Macri, a Massa, a Saa, a la Stolbizer, a Del Caño y a todos los argentinos. Esos son los que hoy controlan tu mente, por si no lo sabías, ¿vistes?

De vos depende dilucidar quiénes son para actuar en consecuencia. Y no los quiero dejar en banda, les doy una pista: tiene olor a cala.

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